23 de abril de 2012

Ni que sí, ni que no.

 Adrián, entonces le preguntó: - ¿Y si te dijera que no?
 - ¿Y si me dijeras que no, qué?
- Claro, si te dijera que no.
- Te contestaría que está bien.
- ¿Que está bien qué?
 - Que está bien que me digas que no.
- ¡Ajá! Pero, ¿un "está bien", pero que en realidad está mal o un "está bien" que verdaderamente está bien?
- Un está bien, de que está bien.
- Hmm... Por eso no voy a decirte que no.
- ¿Entonces?
-...
- ¿ENTONCES?

Adrián se levantó de la mesa.
Ni siquiera miró para atrás cuando cruzó la calle, dejándola sentada en la mesa del bar.

19 de abril de 2012

Intitulado: Nº 11

En la carta también había un par de recriminaciones y amenazas, además de unos pocos mimos.
Se reclinó en la silla. Se miró de reojo en el espejo, desnuda, no había encontrado otra forma de escribirle cartas.
Se miró el ceño fruncido, la boca apretada.
Pensó que firmar sólo con su nombre era suficiente.

Abrió el sobre.
Él nunca le contestaba. Ella siempre se lo recriminaba.
Una vez más sospechaba que había otra, que debía haber otra, razón por la que nunca contestaba.
No firmó con dedicatoria.
Por primera vez pensó que había otro.
En su respuesta hubo recriminaciones, además de muchos mimos.

21 de marzo de 2012

The Thrill is gone

- ¿Y el café?
- Hacetelo vos.
- ¿Cómo? Pero si vos...
- Sí, bueno. A veces es así. Una tiene ganas de hacer el desayuno un día y después no.
- No sabía que...
- Y sí.

Él la miró por encima de la mesa de la cocina, sorprendido.
Ella del otro lado, seguía revolviendo su café, concentrada en el fondo de la taza.

- ¿Es sobre el café nada más?
- No.
- Me imaginaba.
- También es por verte la cara todos los días, desde que me despierto hasta que me acuesto.
- Pero si casi no estás en casa.
- No interesa, saber que estás acá me hace no querer volver.

Se callaron. 
Ella se levantó y tiró el café por la bacha de la cocina.
Él escuchó cómo caminaba hacia el cuarto, arrastrando las pantuflas por el pasillo, abría el placard, sacaba la ropa, cerraba con fuerza.
Cómo tiraba las pantuflas, y se ponía los tacos; volver sobre sus pasos, pasando frente a la cocina, dirigiéndose hacia la puerta principal.
Escuchó, perdido en el efecto Doppler, cómo bajaba los escalones de las escaleras. 

Puso a calentar agua para hacerse un té. El café nunca le había gustado.

                                                                                                   
     Lo que me supo inspirar la canción y esas cosas de las que tanto me hablaste. 

25 de febrero de 2012

El sueño en medias tintas

Es un como si, pero que no llega a ser.
En la incertidumbre de las medias tintas, es que peno la (quizá) involuntaria soledad.
Y por los ojos, achinados por el sueño, la desolación se filtra, la sombra se agranda.
Aturden el ventilador, la gotera, los grillos, el pulso.
Los ojos se cierran, reticentes, y es como si... pero no llega a ser.

18 de febrero de 2012

Sintomatología inglesa

Llega como certeza triste.
Una sintomatología muy inglesa.
Todas las tardes de invierno, a eso de las seis.
A las cinco y media, busco la caja de pañuelos descartables.
A las seis menos cuarto, ya acostada, en mi camisón, miro el techo. Esperando.
Primero lloro por el invierno, siempre frío, nunca lluvioso; después por el empapelado de la pared, siempre tan verde y florido, luego las lágrimas caen raudamente cuando pienso en no haber limpiado arriba de la alacena, en los botones descosidos de las camisas, en los perros de pelo corto, en los azahares sin florecer.
A las siete, ya repuesta, levanto los papeles del piso y la cama.
Camino hasta el baño, me mojo la cara y analizo críticamente mi rostro, todo enrojecido.
Suspiro, y me siento en la mecedora del living a leer.

En los veranos, llega la lluvia, igual de inglesa.
Todas las tardes, a eso de las seis.
"Vivimos en la selva, querida, este clima no es ni más ni menos que de selva", decía mi bisabuela.

4 de febrero de 2012

Primera fase

Suspiraba por quinta vez en media hora.
Miraba fijamente la pantalla.
Cada vez se convencía más de que las vacaciones habían sido muy largas.
Se daba vuelta y miraba al perro dormir.
Se paraba, prendía el televisor. Riding in car with boys, de nuevo, pero ¿por qué no?
Iba a la cocina, buscaba una tortilla. Masticaba.
El perro durmiendo todavía. ¿Cuánto tiempo tenía dormido?
"Perro, no es hora de dormir", dientes, y después se curaba el brazo.
Un suspiro (una vez más).

"The reproductive behaviors of males and females are often very different. Males usually..." Tema 1 de 14.
Si tan sólo el libro hubiera estado en castellano y no hubiera necesitado su traducción, todo se reduciría... a lo mismo. Igual no lo hubiera leído.